La bicicleta es un medio que me da poder, seguridad y autonomía. Sólo dependo de mí para llegar a mis destinos y eso me hace sentir cada vez más fuerte y libre

¿Qué te motivó a optar por un modo de transporte no motorizado en tus viajes cotidianos y que beneficios te ha otorgado?
No me motivaron causas políticas, económicas ni deportivas. Cuando partí movilizándome en bicicleta, a los 17 años, lo hice únicamente por el hecho de que me gustaba pedalear y de que suponía que era posible hacerlo.
Sin embargo, con los años, al tiempo que mi ideología se ha sustentado, mi visión acerca de la bicicleta como medio de transporte se ha ido enriqueciendo. No he dejado de disfrutar del sencillo hecho de pedalear, pero ahora lo veo como una acción política.
La bicicleta es un medio que me da poder, seguridad y autonomía. Sólo dependo de mí para llegar a mis destinos y eso me hace sentir cada vez más fuerte y libre. Como mujer, el trasladarme en bicicleta me hace sentir más segura. Además, no contamino ni congestiono las calles y puedo interactuar con mi entorno de una manera más cercana.
Gracias a la bicicleta empecé a vivir la ciudad de otra forma y me enamoré de ella. También empecé a tener una relación con mi cuerpo diferente: confiaba en que él me llevaría a donde yo quisiera y experimentar eso fue hermoso.

Cuando pedaleo me lleno de energía, de la misma que invierto para ponerme en movimiento y despejo mi mente. Es decir, moverme en bicicleta me ha aportado beneficios en múltiples dimensiones.

¿Hace cuánto tiempo te mueves en un modo no motorizado y cuáles son tus recorridos habituales?
Empecé en 2002, a los 17 años, luego paré un par de años y desde 2008 prácticamente no utilizo otro medio de transporte. Como trabajo de bicimensajera en Torpedo Mensajeros, empresa de mensajería y encomienda en bicicleta, me suelo trasladar por todo Santiago. Aun así, los recorridos más frecuentes me llevan por las comunas de Santiago, Providencia, Vitacura, Las Condes, La Reina, Ñuñoa y Macul.

susana_leon-new_indie¿Qué accesorios sueles llevar contigo cada vez que te movilizas en tu medio no motorizado? Y ¿cuál es tu estrategia para desplazarte a través de la ciudad?
Siempre ando con un estuche con pulpos, luces, bolsa de género, herramientas y repuestos para reparar pinchazos o averías menores. Y para transportar las cosas uso alforjas.

En general, ando siempre con varios accesorios, considerando todos los “por si acaso” que pueden surgir en el camino, porque me gusta salir de casa y tener todo lo necesario.

¿Qué cambios propones para una mejor convivencia entre los distintos modos de transporte en la ciudad (motorizados y no motorizados)? ¿Cómo y a quiénes se podría incentivar, para promover el uso de modos de transporte no motorizados en la ciudad?

Creo que hay que actuar en distintas direcciones. Primero que todo, considerar que la distinción es entre medios motorizados y no motorizados, y entre medios públicos y particulares.

Se deben hacer transformaciones estructurales e individuales que implican mirar nuestro entorno y la forma en que interactuamos en él de otra manera, en términos económicos y políticos (por sólo enunciar algunas dimensiones), porque el modo en que habitamos la ciudad depende de nuestra clase social, género, nacionalidad, educación, ideología, etc.
Pensar el transporte de una forma distinta implica pensar el sistema económico de otra manera. La bicicleta es sólo el medio que grafica esta nueva forma de pensar la economía. No sólo mejoramos la convivencia haciendo cambios desde la estructura sino que, como individuos, podemos ir dando pasos para pavimentar el camino del cambio.

En términos estructurales, se deben llevar a cabo políticas que prioricen los medios de transporte públicos en detrimento de los particulares, como los automóviles. Se debe modificar y fortalecer la infraestructura para lograr una intermodalidad efectiva.

En términos generales, las políticas deben poner énfasis en lo colectivo. En este sentido, el transporte público y las bicicletas son dialogantes, porque ambas promueven el bienestar de la colectividad. Es necesaria una educación ciudadana y vial que vaya en esta misma dirección, donde la participación, el empoderamiento, el respeto y la empatía sean ejes vectores.
No se trata sólo de saberse las leyes de tránsito, pues éstas deben ser cuestionadas si no corresponden a la forma en que estamos pensando la ciudad, sino de pensar y crear la ciudad en la que queremos vivir.
Debemos educar desde la infancia para que las generaciones que vienen sepan que existen opciones y escojan en libertad. Educar a las personas que hoy pedalean pero que aún no se atreven a usar la bicicleta como medio de transporte, para que sientan la libertad de moverse en la ciudad bajo la propia energía.

Susana León
Bicimensajera y profesora de clases de pedaleo
32 años
Santiago, Chile

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