Desobediencia a la Ley del Tránsito dispara siniestros con ciclistas involucrados

Los siniestros vehiculares con bicicletas involucradas van en baja, aunque los vehiculares -en general– van en aumento. Así lo reflejan las cifras de Carabineros en la Región Metropolitana (RM), correspondientes a 2014 y septiembre de 2016, que fueron obtenidas a través de la Ley de Transparencia por medio del presente trabajo colaborativo entre New Indie y En La Lupa.

Las cifras son claras: si en 2014 hubo 1.530 siniestros con bicicletas involucradas, esa cifra bajó en 2015 a 1.462; mientras que hasta septiembre de 2016 los accidentes registrados por Carabineros llegaban a 1.227.

En total son más 4.219 siniestros ocurridos en la Región Metropolitana entre 2014 y 2016. Las principales razones van desde situaciones tan básicas como conducir sin estar atento al tránsito y la falta de respeto a las leyes viales, hasta cambios sorpresivos de pista y la pésima convivencia vial entre distintos tipos de vehículos motorizados y bicicletas (revisa el mapa abajo para más detalles).

Al comparar esta situación con la tasa de accidentes generales, es decir, con todo tipo de vehículo involucrado, existe una gran diferencia en la Región Metropolitana, donde los accidentes vehiculares van en aumento. Si en 2014 hubo 46.916 accidentes, en 2015 hubo 49.594. En 2016 todo indica que esa cifra fue superada, ya que hasta septiembre de ese año la cifra alcanzaba los 43.310 accidentes.

Del total de la tasa de siniestros, sólo durante 2016 se registraron 1.675 muertes en accidentes de tránsito, el mayor número de fallecimientos en ocho años por esta causa. De acuerdo al último Informe de Seguridad Vial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) (octubre, 2015), el 9% de las personas que fallecen en un incidente de tránsito en Chile son ciclistas, lo que representa el segundo índice más alto de Sudamérica y el cuarto más alto de toda América.

Para nadie es novedad que el flujo de ciclistas ha aumentado en la Gran Capital y si bien para muchos esto podría tener un inevitable crecimiento en los siniestros -más si consideramos que el 80% del espacio vial es ocupado por vehículos motorizados y que el diseño de la ciudad está pensado en ellos–, la realidad es que ha pasado todo lo contrario.

Aunque la información entregada por Carabineros no indica de quién es la responsabilidad del siniestro, llama la atención el aumento de las causales en los accidentes donde la bicicleta está involucrada, tales como falta de conocimiento de las leyes del tránsito y problemas de convivencia vial entre motorizados y no motorizados.

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Las mayores causales de siniestros, en concreto, muestran que la “conducción sin estar atentos a las condiciones del tránsito”, es la principal durante los tres años: 13.435 en 2014, 13.876 en 2015 y 10.437 hasta septiembre de 2016. Mientras tanto, la “conducción sin mantener distancia razonable ni prudente”, acumula 11.458 entre 2014 y septiembre de 2016. Situación que viene en constante aumento año tras año.

Si medimos los incidentes registrados sólo con bicicletas, gran parte se debe a la desatención de uno de los involucrados o desobediencia a las normas del tránsito, como es pasar con luz roja, no respetar los discos pares o ceda el paso.

Sobre esto último, la estadística general con todos los vehículos también muestra un aumento. Entre los años mencionados son 18.250 las infracciones en total, de hecho, sólo entre los siniestros por desobedecer señal pare, se acumulan 5.467 infracciones, mientras que por la señal de ceda el paso hubo 3.043 incidentes desde 2014 a septiembre 2016.

Llama la atención el alto número de siniestros causados por ir conduciendo bajo la influencia del alcohol o en estado de ebriedad, más si consideramos la ley de tolerancia cero, vigente desde septiembre de 2014, año en el que hubo 1.945 incidentes por esta razón, 2.035 en 2015 y 1.786 hasta septiembre de 2016.

Si bien estas cifras no indican de quién fue la responsabilidad –sólo muestran estadísticas en siniestros donde hubo una bicicleta involucrada-, se hace clara la urgente necesidad de potenciar y masificar políticas públicas que atiendan a la nueva realidad vial del país.

Además de ser una prueba más de la necesidad de impartir clases viales en los currículos escolares, dado que los contenidos que hoy están recibiendo los futuros usuarios son deficientes; y lo mismo continuará ocurriendo si no nos tomamos en serio el hacer campañas masivas que reeduquen a los conductores que hoy desconocen la normativa vial. Lo anterior, sumado a fiscalización de la velocidad urbana, son las únicas formas de evitar que estas cifras sigan al alza.


 

About The Author

Matías
Periodista

Periodista de la Universidad Finis Terrae con mención en Investigación y minor en Historia. Se ha desempeñado en varios medios locales como Diario La Tercera, El Desconcierto y el Centro de Investigación Periodística (CIPER). Actualmente trabaja en el Observatorio del Gasto Fiscal, es presidente de la Fundación En La Lupa y colabora con New Indie.

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