Como cada último viernes de cada mes, en Porto Alegre, Brasil, se celebra la cicletada de la Masa Crítica. Fenómeno que a nivel mundial se realiza en cientos de ciudades, donde los ciclistas salimos a pedalear para evidenciar a nuestro medio de transporte y su contribución a la movilidad y al medio ambiente.

Pero el viernes 25 de febrero de 2011, no sería como cualquier viernes, ni aquella sería cualquier cicletada. Ese día, la ciudad sería testigo de un lamentable hecho, cuando un impaciente Ricardo Neis, a bordo de su automóvil, se encontró con los cientos de ciclistas que participaban de la Masa Crítica de Porto Alegre.

Como este tipo de cicletadas busca convocar a un amplio espectro de personas, padres con hijos, niños y adultos mayores, la velocidad de circulación suele ser bastante baja. Situación que exasperó a Neis, quien comenzó a tocar la bocina y a exigir el paso insistentemente. Al no conseguir abrirse camino, no encontró nada mejor que acelerar deliberadamente su vehículo en contra de los ciclistas, atropellando a 17 personas. Eludiendo todo tipo de responsabilidad, huyó del lugar sin prestar ningún tipo de ayuda y no se entregó a la policía, sino hasta cuatro días después.

Si bien no hubo víctimas mortales, este hecho dejó en evidencia las fronteras que puede traspasar la violencia vial. Las imágenes del atropello masivo dieron la vuelta al mundo y los ciudadanos sacaron la voz, condenando lo ocurrido. El día que se entregó Neis, más de 2.000 personas en Porto Alegre marcharon y no estuvieron solos, a nivel mundial fueron muchas las capitales que se sumaron en solidaridad con las víctimas.

Después de cinco años de espera, el jueves pasado el conductor fue condenado a 12 años y nueve meses de prisión, por 11 tentativas de homicidio y cinco delitos de lesiones. Según los fiscales, actuó de manera “violenta y cobarde”. Durante todo el juicio, Neis mantuvo el argumento de que “actuó en defensa propia, al verse intimidado por los participantes en la marcha”.

Si bien se trata de una sentencia aún sujeta a apelación y Neis continúa libre hasta que se llegue a un acuerdo, el dictamen de los jueces no deja de ser ejemplificador. Mientras en Brasil no hubo víctimas mortales y el conductor recibió una condena de casi 13 años, en Chile el hijo de un Senador de la República, Martín Larraín y el futbolista Johnny Herrera, quienes protagonizaron dos atropellos mortales, no fueron privados de libertad ni un solo día.

Sí, fueron formalizados y hubo un acuerdo entre la fiscalía, la defensa y los familiares de las víctimas, sin embargo, en lo personal, me pareció extremadamente grave el mensaje entregado a la ciudadanía respecto de la responsabilidad a la hora de conducir un vehículo motorizado, manejar a exceso de velocidad o en estado de ebriedad; además de que tener dinero e influencias, es la mejor forma de escaquear cualquier falta.

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La cárcel no es estrictamente la solución, pero hacer una presentación con fotos de su infancia a jóvenes infractores, como fue parte de la sanción por el delito de conducción en estado de ebriedad con resultado de daños, que recibió el futbolista Arturo Vidal, no sé a ustedes pero a mí me resulta una burla. Más cuando Chile es el país con mayor tasa de peatones fallecidos entre los países de la OCDE (40%) y quiero suponer que la idea es concienciar y reducir esta cifra.

Pero aplicando la psicología del optimismo, el atropellamiento masivo de Porto Alegre provocó un vuelco para la comunidad ciclista a nivel internacional, que respondió a este hecho dando vida al Foro Mundial de la Bicicleta (FMB), con el propósito de visibilizar la violencia urbana y hacer entre todos ciudades más seguras de transitar.

Tal y como dice Luis Patricio, uno de los fundadores de la Unión de Ciclistas de Brasil y organizador del tercer Foro Mundial de la Bicicleta, a quien contacté en cuanto supe de la sentencia de Neis, el castigo no es la parte importante, sino cómo transformamos una tragedia en un movimiento mundial de amistad y cooperación. Y cómo hemos podido crear conciencia en tantos niveles, incluido el jurado durante el juicio.

Han sido cinco largos años desde entonces y tres los países a los que hemos podido llegar, trabajando arduamente por generar conciencia del trabajo colectivo, por incidir en las políticas públicas, por hablar con las autoridades y hacerles entender la urgencia de repensar nuestras ciudades y diseñarlas pensando en las personas, que tienen el derecho a caminar seguras y sin temor a ser atropelladas.

Por eso la sentencia a Neis es tan importante. Como se señaló oficialmente desde la organización del FMB6, en Ciudad de México, para quienes desde la ciudadanía trabajamos por mejores ciudades, ésta ejemplifica el arduo trabajo que todavía tenemos por delante para cambiar la conversación y la visión de nuestras ciudades.

Luego del extenso juicio en Brasil, al que asistió Lívia Araújo, periodista e integrante de la Asociación para la Movilidad Urbana en la Bicicleta (Mobicidade) y quien participó en la creación y realización del primer Foro Mundial de la Bicicleta, lo importante es que el jurado optó unánimemente por la civilidad y por dar una sanción ejemplificadora.

Así de simple, así de concreto y así de claro, eso queremos, que cada vez seamos más quienes optemos por la civilidad.


Fotografía: Lívia Aráujo

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Guau

Ciclista urbana que cree en la bicicleta como una herramienta de cambio para ciudades a escala humana. Periodista apátrida, con síntomas de una dislexia no diagnosticada y editora de New Indie.

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