Hablar de movilidad sustentable en nuestras ciudades es hablar de calidad de vida. Mientras más sostenible, amigable, compartida y eficiente sea la manera en que nos movemos, mejor es la percepción que tenemos de nuestras ciudades día a día.

Y si bien podemos encontrar opiniones diversas en la academia y los profesionales dedicados a trabajar en la ciudad, parece haber consenso de que una ciudad carente de buen transporte público y dependiente en demasía del automóvil particular es una ciudad que no genera un estándar de vida deseable, ya entrado en el Siglo XXI.

Todo apunta a que una ciudad cohesionada morfológica y funcionalmente, es una unidad urbana más sostenible en el tiempo, con beneficios para la salud, la economía y el medioambiente. Sustentabilidad urbana le dicen, cuando se sincronizan variables diversas con una finalidad común: el bienestar social.

Todo lo contrario a lo que fue la tónica en el Siglo XX, cuando las ciudades se expandieron casi de manera ilimitada, siendo el automóvil el único medio para ir de la residencia al trabajo, los estudios o lo que sea que demandemos en nuestra vida diaria, ya sea por ausencia de planificación urbana o por el deterioro e incapacidad del transporte público local. Y cuando se mejora el transporte público, estamos contentos porque resulta más cómodo y confiable andar por la ciudad, pero mejor sería que en vez de recorrer 45, 60 o más minutos para llegar a nuestro destino, éste estuviera más cerca de nuestros hogares.

¿Cómo hacerlo entonces? Una manera es el desarrollo urbano orientado al transporte público. Es lo que en países anglosajones se conoce con la sigla TOD, Transit Oriented Development y que describe aquel desarrollo urbano que se caracteriza por ser compacto, privilegiando el uso del suelo mixto (mix used), facilitando la mayor diversidad posible de usuarios y actividades urbanas, tales como la residencia, el comercio y las oficinas.

Todo lo anterior pensado para que el principal actor urbano sea el peatón quien, junto al ciclista, puedan dirigirse a sus múltiples destinos disponiendo del apoyo de un transporte público de calidad como elemento central en esta organización urbano-espacial. Es un tipo de planificación urbana que busca concentrar la demanda a lo largo de una secuencia de nodos emplazados a lo largo de los corredores de transporte público, generando de paso diversas opciones de movilidad de carácter multimodal.

Desarrollos urbanos de este tipo, ya se ven en ciudades norteamericanas (Denver es un buen ejemplo) y en su mayoría se han organizado en torno al transporte público sobre rieles, ya sea metro o tren urbano. Y las comunidades que se establecen en estas nuevas áreas urbanas son más proclive al uso del transporte público como medio de locomoción, por sobre el uso del auto particular. Moverse menos es moverse mejor. Moverse mejor es mejorar la rutina del día a día. Mejorar nuestra rutina, nos lleva a mejorar nuestra calidad de vida.

Estamos a tiempo para que nuestros gobiernos locales avancen en pos de crear organismos urbanos más sustentables que aprovechen las externalidades positivas del transporte público. A nivel local, las anunciadas líneas 7, 8 y 9 del Metro de Santiago son una excelente oportunidad para trabajar sus futuras estaciones, especialmente en aquellas comunas más periféricas y postergadas del desarrollo urbano, como La Pintana, Cerro Navia, Renca, Puente Alto y Quilicura, entre otras, donde pueden generarse nodos o subcentros urbanos que mejoren la calidad de vida local.

Son comunas y comunidades a tiempo de cambiar de manera radical su destino segregado territorialmente, y lograr un nuevo desarrollo urbano si se generan propuestas de densificación controlada para vivienda social, nuevos equipamientos comunitarios, espacios públicos de calidad y servicios de salud y educación a “distancia de un metro”. Esto requiere de acuerdos y una mayor integración interministerial que aúne esfuerzos en una visión compartida de hacer ciudad.

Una mirada urbana de futuro debe ser una mirada decidida, con liderazgos a la altura. Avancemos hacia una planificación urbana integrada, sostenible, diversa y humana, tipo TOD, y busquemos dejar atrás la que ha perdurado y moldeado nuestras ciudades basada en el automóvil, la obsoleta Car Oriented Development (COD).

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Julio Nazar

Arquitecto y Magister Proyectos Urbano PUC. Docente e Investigador Urbano UDD

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