A propósito de la absurda idea de que parte de la izquierda ‘se opone’ al anuncio de metro en La Pintana en este relato publicado originalmente en Twitter tomando el caso de Bajos de Mena, la autora busca esclarecer por qué no es una oposición, sino un llamado a resguardar el interés de los más marginados y por qué el Estado debe crear los instrumentos que resguarden a los habitantes antes de generar condiciones de alta rentabilidad para el mercado especulativo.

El año 2013, el gobierno de Piñera implementó un programa llamado “Segunda Oportunidad” que entregaba subsidios a propietarios en áreas críticas que quisieran vender sus departamentos, para luego demolerlos. Dos barrios en Bajos de Mena fueron parte del piloto. En el primer llamado, 420 familias fueron beneficiarias y vendieron sus departamentos al Estado, recibiendo una combinación de expropiación y subsidios que sumaban 700 UF por vivienda (aproximadamente $18M). Dieciocho edificios procedieron a ser demolidos.

El programa “Segunda Oportunidad” partía de la premisa de que la gente se quería ir de Bajos de Mena y su barrio. Sin embargo, más del 42% de quienes recibieron subsidios se quedó en Bajos de Mena. Y 71% en Puente Alto. ¿Por qué? Las razones son complejas, pero pasan sobre todo por redes de apoyo y dependencia en los barrios.

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Destino de los beneficiarios de los subsidios a nivel de ciudad. Porcentajes usando como total (100%) del número de personas que se quedo R.M.

 

 

Destino de los beneficiarios de las subvenciones en el nivel de comuna de Puente Alto.

Destino de los beneficiarios de las subvenciones en el nivel de comuna de Puente Alto.

Sin entrar en detalles de las múltiples consecuencias del programa en el territorio, uno de los efectos de estos cientos de personas buscando comprar una casa en el sector, fue el aumento de los precios en los barrios vecinos. Así, casas vecinas a un barrio en que en 2013 las propiedades habían sido avaluadas en $11M, entre 2014 y 2015 se vendían de $17 a $25M. ¿Por qué? Porque había una demanda de beneficiados del programa Segunda Oportunidad que contaban con un voucher de $18M para gastar y que sí querían quedarse en Bajos de Mena.

 mural improvisado en la sede social de uno de los barrios en demolición, con anuncios inmobiliarios de venta de casas en el barrio vecino a las demoliciones, dentro de Bajos de Mena.

Mural improvisado en la sede social de uno de los barrios en demolición, con anuncios inmobiliarios de venta de casas en el barrio vecino a las demoliciones, dentro de Bajos de Mena.

¿Qué significó esto? Que muchos vecinos, después de vivir en una de las zonas más críticas de Bajos de Mena, tuvieron que endeudarse para quedarse en el sector y mantener sus redes, o simplemente fueron forzados a moverse a otros sectores, como Lampa, porque el voucher de $18M no alcanzaba.
¿Qué tiene esto que ver con el metro? Que en Chile, donde la planificación está en gran medida modelada por el mercado, las inversiones del Estado tienen consecuencias en el mercado local de suelo, y creer que porque hay pobreza no hay especulación es extremadamente simplista. En los barrios pobres sí hay procesos de especulación, aunque no sean de la envergadura de zonas más ricas, pero en que los más perjudicados son siempre los más pobres de los pobres.

¿Significa esto que el Estado no debiese invertir ahí? ¡Por supuesto que no! Todo lo contrario, celebremos la llegada del metro. Pero sí implica que el Estado debiese tener herramientas que aseguren que el aumento de plusvalía no perjudique a los más vulnerables.
¿Cuáles herramientas? Hay muchas experiencias, podríamos partir con una política de suelo (cómo ha propuesto la CNDU), más planificación (como el Plan Integral de Bajos de Mena), pero también la acción directa del Estado, Metro y municipios vía vivienda y bienes públicos.

 


Este texto fue compartido originalmente por Camila Cociña en un hilo de publicaciones en Twitter, disponibles en este link.
Acá puedes descargar la tesis de Camila y acá el documento Habitar Desigualdades sobre Bajos de Mena

About The Author

Camila Cociña

Investigadora del programa “Knowledge in Action for Urban Equality” de The Bartlett Development Planning Unit, University College London. Es PhD Development Planning, Master en Diseño Urbano y arquitecta.

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