Lo mejor es que puedo disfrutar de una ciudad a velocidad y escala humana

¿Qué te motivó a optar por la bicicleta como modo de transporte en tus viajes cotidianos y que beneficios te ha otorgado?
Optar usar la bicicleta como medio de transporte, comienza cuando me vine a vivir a Santiago. Siempre he buscado vivir cerca del trabajo, primero en el barrio Brasil y luego en el centro, mi trabajo está muy cercano a Plaza de Armas.
Luego de unos años, con mis esposa Carolina tuvimos dos hijas, Sofía y Laura, y siempre hemos optado por salas cunas y colegios cercanos. De esto, el año 2011 comencé a llevar a Sofía en bici al jardín infantil y yo iba caminando con mi bici al lado y me devolvía a la oficina en bici. Luego, Sofía entró al colegio, uno en el barrio Yungay, y la congestión provocada por vehículos particulares es enorme y el transporte público demora muchísimo, el trayecto es más rápido a pie, pero mucho más eficiente en bicicleta.

El mayor beneficio es poder programar tu tiempo. No sé si tenga una relación directa, pero Sofía se enferma mucho menos que sus pares y llega despierta y atenta a clases.

No puedo decir que mis trayectos sean un tremendo desafío físico, pero sí el ejercicio constante me mantiene bien activo, tengo ahorros sustanciales de tiempo, de dinero y lo mejor, es que puedo disfrutar de una ciudad a velocidad y escala humana; Sofía y Laura aprenden de ello y disfrutan los viajes con música y eligiendo la ruta por donde vamos a ir, en una ciudad que vive apurada y en contra del tiempo. En mi trayecto, de unos 18 km diarios, yo dispongo de mi tiempo.

Creo que los perros cuando se asoman por la ventana y los ciclistas, somos los únicos que podemos disfrutar esa indescriptible sensación del viento en la cara.

¿Hace cuánto tiempo te mueves en bicicleta y cuáles son tus recorridos habituales?

Tengo recuerdos de niño andando en bici, en el Cerro Placeres en Valparaíso, competencias de bicicross en el lecho del Marga-Marga en Viña del Mar, donde habían unas canchas que desaparecieron con los años.

Con el paso de los años y ya hace unos ocho años, al menos, opté por usar la bicicleta como medio de transporte principalmente y de recreación los fines de semana.

El recorrido diario es desde el departamento (sector de San Francisco con Eyzaguirre, Santiago Centro) hasta el colegio de Sofía (11 años) y Laura (5 años), en el trayecto Carolina también se va en bicicleta a su trabajo, pero ella se desvía en el camino a su oficina.
Luego de dejarlas en el colegio, regreso al centro a mi oficina. En la tarde, el trayecto de regreso, nos juntamos con Carolina en el colegio de las niñas y nos regresamos todos juntos, Sofía pedaleando en su bici y Laura en la cargo como DJ oficial de trayecto.

harold_mesias-new_indie2

harold_mesias-new_indie3harold_mesias-new_indie4¿Qué accesorios sueles llevar contigo cada vez que te movilizas en bicicleta? Y ¿cuál es tu estrategia para desplazarte a través de la ciudad?
En la cargo tengo una mini alforja que va en el cuadro, ahí llevo siempre dos cámaras (una aro 20 y otra aro 26), desmontador y llaves Allen. Tengo un bombín, timbre y luces.
Siempre uso casco y le he traspasado esa costumbre a mis hijas, como también el uso de un chaleco reflectante. Alguna de la ropa que uso, le he puesto una huincha reflectante.
Trato de hacerme visible, porque la velocidad imprudente de los vehículos motorizados hace necesario que te “hagas visible”, mientras no haya una efectiva fiscalización por parte de Carabineros en los excesos de velocidad urbana, tendremos que ser precavidos.

Además de hacerte visible, siempre reviso la ruta a utilizar, creo conocer bastante bien Santiago, pero nunca está demás mirar en el mapa tu punto de destino y tener una ruta más o menos clara. Si voy con las niñas opto por rutas con ciclovías, pero cuando voy solo, tomo el camino más directo, la calzada es mi lugar.

¿Qué cambios propones para una mejor convivencia entre los distintos modos de transporte en la ciudad? ¿Cómo y a quiénes se podría incentivar, para promover el uso de la bicicleta en la ciudad?
Estos últimos ocho años, Santiago Centro ha crecido en conectividad en ciclovías, ha sido ese el gran impulso para que mi hija Sofía opte por pedalear sola (desde que tiene 7 años) al colegio.

Las ciclovías son espacios seguros, para ciclistas que empiezan a movilizarse.
En noviembre comenzó a regir la Ley de Convivencia Vial y, en ese ámbito, nuestras autoridades y legisladores deben comprender que el uso del espacio vial es un asunto cultural, por lo tanto, su buen o mal uso es a través de un aprendizaje que tiene que ver con lo heredado y con el ambiente en el cual uno se desarrolla. Sobre todo en aquellos usuarios que nunca han tenido una educación vial de manera formal. En ese sentido, la educación vial temprana es importantísima, un ejemplo de ello es que mi hija Laura (5 años) está aprendiendo a andar en bici, ya pedalea y hemos salido a plazas o lugares cercanos a practicar, en el trayecto me insiste que las “’cicicletas’ van por la calle, no por la vereda, acá van los peatones”.

Día a día compartimos un espacio vial escaso, donde la mayoría de los usuarios tiene un mal comportamiento, es muy complejo no seguir esas conductas. Si a eso le sumamos lo que heredamos de nuestros padres (que pueden tener un comportamiento correcto o incorrecto), lo más probable es que sigamos repitiendo conductas y acciones que van en sentido contrario al uso correcto y seguro del espacio vial, por ello, el ejemplo nuestro como padres y en la casa, es que se debe partir por respetar las normas.

Hoy veo a muchos más padres y madres que van con hijos al colegio, algunos con 2 y 3 hijos, creo que a ellos debemos apuntar al promover espacios y más que todo una ciudad más amable. Tal y como pensamos cada uno de los que integramos el Muévete, por eso, creo que debemos seguir luchando y dejar de escuchar a gente que caricaturiza la conversación y nos tilda de yihadistas, subirnos a una bicicleta o caminar y entender que la ciudad nos necesita. La vida a muchos se le está yendo entre bocinazos y estrés, más autopistas no es el camino, sí ciudades con veredas más anchas donde podamos volver a vivir esa amistad con vecinos y amigos en la calle, una ciudad con mejor conectividad de ciclovías y un mejor transporte público.

Harold Mesías Alcayaga
Papá y activista del Colectivo Muévete
42 años
Comuna de Santiago, Chile

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