En ese masoquista ejercicio humano de recordar nuestras vidas “hace un año” que, en lo personal, nunca me ha resultado muy grato, hay un hito que bien vale la excepción. Porque hace un año, tras la noche menos dormida de 2016, con mucho cansancio, ansiedad y estrés acumulado, nos levantamos aquel jueves, sacamos nuestra última gota de fuerza y dimos inicio al proyecto que había unido nuestras vidas durante más de 12 meses. Trabajando a diario, con acuerdos, desencuentros, buenas y malas caras en el camino, cientos de historias personales, pero con una gran convicción más viva que nunca: Energía Humana, Poder Ciudadano.

Aquel 31 de marzo de 2016 evidenciamos el trabajo mancomunado de muchxs ciudadanxs y de diversas organizaciones promovilidad en Chile que, a diferencia de lo que muchos creen, no perseguimos beneficios solo para los ciclistas; al contrario, trabajamos por recuperar la ciudad para las personas. Espacios públicos a escala humana, donde el peatón esté al centro de las prioridades, porque más allá del medio de transporte que elegimos o al que estamos destinados por nuestra capacidad económica, todos somos peatones, todos somos personas.

El último jueves de marzo de 2016, la Plataforma Energía Humana, Poder Ciudadano dio origen al quinto Foro Mundial de la Bicicleta en Santiago de Chile (FMB5), dando la bienvenida a cientos de personas que nos acompañaron a conmemorar un año más de este gran evento ciudadanx, organizado por y para la ciudadanía. Abrimos un espacio de conversación que, como organización, decidimos ampliar a otras comunas del Gran Santiago: Maipú, Independencia y El Bosque, para mostrarles a los ciclistas extranjeros que nos visitaron la capital que no siempre se ve, una donde si uno se aleja del centro encuentra un Santiago muy desigual. Porque para llegar a la ciudadanía y repensar la ciudad, entendemos que debemos construirlo juntos, considerando nuestras diferencias.

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Fue un espacio en el que lxs ciudadanxs nos encontramos cara a cara, más allá de nuestras fronteras e idiosincrasia; debatimos y aunamos posturas sobre las ciudades que soñamos y la recuperación de aquellos espacios públicos que anhelamos, aunque sigan siendo invadidos a potestad por los modos motorizados e individualistas, porque la gran mayoría de las políticas públicas latinoamericanas, erradamente, continúan inyectando la mayor parte del presupuesto en el modo menos masivo y menos sustentable.

Sin ningún conflicto de interés con agentes especuladores del suelo, ni por medio de ningún académico lobbista o gestor de intereses particulares con acceso a redes sociales, ni vitrina en los medios de comunicación masiva, al término de este encuentro ciudadanx, los organizadores del FMB5 logramos un hito importante: ingresamos pedaleando a La Moneda y fuimos escuchadxs por la Presidenta de la República.

Como medidas esenciales para iniciar el proceso de cicloinclusión, señalamos en La Moneda la urgencia de modificar la Ley de Tránsito con foco en la fiscalización y reducción de velocidad máxima urbana a 40 k/h, inclusión en el currículo escolar de la educación vial práctica en la asignatura de Educación Cívica, reservar el 7% del presupuesto del Ministerio de Obras Públicas para obras y sistemas de cicloinclusión y continuidad peatonal, incorporar los sistemas de bicicletas públicas dentro del sistema de movilidad urbano de todo Chile con un sólo medio de pago integrado y modificar los modelos de evaluación de proyectos de inversión del Estado para los proyectos de cicloinclusión y fomento de los desplazamientos a pie, como modos de movilidad válidos.

Aunque un año después todavía no hemos conseguido todo lo que demandamos ese día, tengo plena certeza de que todxs lxs compañerxs –nacionales y extranjerxs- que nos acompañaron aquel martes 5 de abril, coincidirán en que las organizaciones nacionales seguimos avanzando de forma limpia y transparente por la consecución de esos objetivos, en nuestro trabajo cotidiano como sociedad civil.

A la fecha, son muchos los aciertos y desaciertos; los últimos, en especial, por falta de energía y a causa del cansancio que nos conllevó entregar todo nuestro tiempo diario y más. Pero la nuestra es una causa en la que seguimos creyendo, porque el trabajo colectivo –pese a todos los detractores conocidos- da frutos y nosotros bien lo sabemos.

Hace un año también, recuerdo que la mayoría sentíamos mucho miedo de lo que vendría después del FMB5: ¿y ahora qué? Y, analizando los meses posteriores transcurridos, hoy puedo comprenderlo, porque el camino se tornó difuso. Sin embargo, hacia fines del año pasado, nos levantamos de nuevo, observamos nuestros traspiés y volvimos a fortalecernos, retomamos nuestro trabajo y nuestras ganas de seguir adelante, con nuevas metas y proyectos. Nuestro colectivo Muévete se encuentra en una importante refundación, proceso en cuya senda confío por una sencilla razón y es que nunca hemos bajado los brazos, solo se nos durmieron temporalmente por el agotamiento.

Amando aquello en lo que creemos, confío en que seguiremos adelante y, al final del día, eso es lo que realmente importa, ¿no? Trabajar por lo que uno ama y cree, si no ninguna lucha vale la pena ni el sudor; menos cuando nos sentimos enamorados de esta gran causa ciudadanx, una causa que es más grande que todos nosotros juntos.

About The Author

Daniela
Periodista

Ciclista urbana que cree en la bicicleta como una herramienta de cambio para ciudades a escala humana. Periodista apátrida, con síntomas de una dislexia no diagnosticada y editora general de New Indie.

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