“La bicicleta logró estar sobre la mesa de quienes deciden”

Corrían los 90, cuando un ñuñoíno de tan sólo 6 años, comenzaba a dar sus primeras pedaleadas entre los damascos y los cerezos del gran conjunto habitacional, Villa Presidente Frei. Un fin de semana tardaría en aprender a equilibrarse sobre dos ruedas, para no volver a bajarse nunca más.

“Es una organización potente y conocida pero, al mismo tiempo, odiada y querida. Lo que me motiva, es que es una buena plataforma para generar cambios, presionar y poner temas en la mesa”, afirma Felipe Araos sobre el Movimiento Furiosos Ciclistas (MFC), como respuesta a nuestra primera pregunta; la que pareciera obligatoria en un país que adolece de estigmatizar a las personas.
Pues, en efecto, a sus 30 años, además de ser un ciclista urbano, Felipe ya carga con una etiqueta: ser un Furioso Ciclista. Basta con mencionar el nombre de este movimiento, para que la mayoría de quienes desconocen su gran labor ciudadana, comience a lucubrar en su mente: a los culpables del atochamiento vehicular capitalino, peatones atropellados en las veredas, o a los ciclistas encapuchados que protestaron en el Costanera Center, entre otros aportes de la prensa y su gusto por destacar lo negativo.
Sin embargo, lo que inspira a Felipe, es: “tener una mejor ciudad, para vivir y para todos. Más allá de la bicicleta, que es la herramienta que uno tiene para tratar de contribuir, lo que yo quiero es que entre todos podamos lograr un cambio en la ciudad, mejorar nuestra forma de vivir”.

Sus primeras pedaleadas

Entre las casitas y extensas áreas verdes de la histórica Villa Frei, fue su madre la encargada de sacarle las rueditas chicas a la bicicleta de Felipe: “ella tuvo la labor de enseñarme, de empujarme y verme caer un par de veces. Recuerdo que me di cuenta en la sombra que mi mamá no me estaba afirmando del sillín y fue ¡Pánico! (risas). Me caí por eso, porque me dio miedo que no me estuviera sujetando”.
Pero no tardaría más de un fin de semana en aprender. 48 horas que fueron fundamentales para que en la actualidad, la bicicleta sea su medio de transporte; el que utiliza para movilizarse entre sus dos trabajos –un growshop, donde venden artículos para el autocultivo de marihuana, y una productora audiovisual-, además de la casa de su polola, la Fran (también ciclista), como parte de sus recorridos habituales en Santiago.
“De lunes a viernes, me movilizo desde mi casa, en la Rotonda Grecia, a mi trabajo, que queda al lado del Apumanque. Es un buen pique y ya tengo una ruta más o menos establecida y tranquila: Vespucio – Bilbao – Manquehue. Si voy con más tiempo me voy por calles más tranquilas. Tardo 25 minutos, o 35, desde la casa de mi polola, que vive en el Centro. Hay un esfuerzo al irme donde la polola, ya que el trayecto es un poco más largo (risas)”.
Pese a que lleva años impulsando la bicicleta, como herramienta de cambio social, tanto en lo personal como desde Furiosos Ciclistas, Felipe Araos no se define como un romántico de su vehículo: “para mí es sólo un medio de transporte. Ando en bicicleta porque es rico, porque andar en micro me hace mal, porque no quiero andar apretado en metro y porque andar en bicicleta me da libertad. Ni siquiera es por un tema económico. Si bien es verdad que es barato andar en bici, con lo que uno invierte en su bicicleta, tampoco es tan poco, como para decir ‘me ahorro tanta plata al año en transporte’”.

Un ciudadano incómodo

Como todo ciclista urbano, Felipe tuvo que sortear las preocupaciones iniciales de su entorno cercano, cuando decidió comenzar a transportarse en bicicleta en Santiago: “la primera vez que me fui en bici desde mi casa al Centro (2002), donde en aquel entonces teníamos un restaurante familiar, fue tema. Una preocupación tremenda para todos, me decían ‘ándate por la vereda’, ‘ten cuidado’, ‘pedalea por el parque’. Después se acostumbraron, empecé a salir en la prensa y cada vez, fue más natural”.
De su grupo familiar, no muchos se han sumado al mundo de la bicicleta; salvo su hermana menor (18), a quien Felipe apoya en sus trayectos: “yo la acompaño a hacer vueltas largas, como ir al Centro juntos, algunas cicletadas o Bicipaseos. Lo complicado en Santiago, no es andar en bici por esfuerzo físico, sino andar solo en la calle por el tráfico; y a mí, como hermano mayor, me da miedo que ella ande sola”.
Pero luego de 16 años en el MFC, son muchos los nuevos ciclistas que Felipe ha visto comenzar a movilizarse en la ciudad y a quienes acompaña cada primer martes de cada mes. En la no menos polémica y, sin duda, más concurrida cicletada que se desarrolla desde la primavera de 1995, gracias a la iniciativa de un grupo de ciclistas que deseaban acabar con la discriminación contra quienes se transportaban sobre dos ruedas.
Sin embargo, Felipe, fiel a su estilo honesto y racional, confiesa que lejos de emocionarse, las cicletadas del primer martes lo estresan: “Desde hace años que dejó de ser sólo una entretención y, más bien, es una situación de preocupación. No deja de ser agradable la cantidad de gente que viene; más cuando nuestras cifras señalan que la gente suele concurrir a dos cicletadas al año, por lo que esos 6.000 que vienen y se repiten, finalmente son 12.000 al año, aproximadamente”.
Pero como aclara Araos, lo que motiva al Movimiento Furiosos Ciclistas, no son sólo las cicletadas, dado que esa es una más de las herramientas para darse a conocer. Sino que los asistentes que participan de ellas, se sumen también a las otras acciones que realizan y que, sin lugar a dudas, son mucho más profundas. Como el desarrollo de material para ciclistas, participación ciudadana en temas de interés, comunicación activa con quienes toman las decisiones y afectan el cotidiano de los ciclistas urbanos, planes de trabajo con colegios y su equipo de educación vial que, actualmente, está avanzando en contenidos con los que se harán pilotos.
No obstante, Felipe hace un mea culpa y reconoce por qué la mayoría de las personas desconoce la labor cotidiana de MFC: “Quizás no estamos entregando el mensaje adecuado a la gente, pero lo que a nosotros nos interesa es que se logren cambios a través del trabajo con autoridades, que es donde solemos meter presión. Sabemos que es complicado el tema de imagen, sobre todo con nuestro nombre, porque el término “furioso” siempre causa resistencia con la gente; pero esa no es nuestra realidad. Aunque la lectura general es que somos los que andamos dejando la cagada con las cicletadas del primer martes, que causamos taco y la prensa nos ha dado cobertura por ese lado, la verdad es que como movimiento formamos parte de colectivos, desde donde impulsamos iniciativas para toda la ciudadanía”.

 

 

Una nueva Ley de Transporte

Recientemente, impulsada desde el Ministerio de Transporte, se realizó una consulta pública sobre el proyecto de ley de modificación a la actual Ley de Transporte, cuyo objetivo –ante el aumento del uso cotidiano de la bicicleta como modo de transporte-, es incorporar cambios que permitan otorgar mayor claridad respecto a las normas de circulación de bicicletas en las calles.
En los primeros lineamientos de este trabajo, justamente, estuvieron los Furiosos Ciclistas. Según cuenta Felipe Araos, participaron junto a la Subsecretaría de Transporte en la mesa que se hizo en la Secretaría de Planificación de Transporte (Sectra), cuando recién se comenzó a hablar de modificar la Ley de Transporte: “ahí tanteamos ciertos puntos sobre lo que se podía cambiar. El informe que se mandó desde la Sectra, era súper extenso, sin embargo, lo que presentó el Ministerio de Transporte es mucho más corto y acotado, y elimina varios temas importantes que nosotros planteamos, como: la reducción de velocidad”.
Tema trascendental que las distintas organizaciones ciclistas vienen impulsando desde hace tiempo, pero que no fue incluido por la autoridad en el proyecto; sino traspasado como responsabilidad a las municipalidades, que serán las que tengan la facultad de disminuir las velocidades, previa consulta al Ministerio de Transporte y la Unidad Operativa de Control de Tránsito (UOCT).
“Por lo mismo, tememos que ese tema quede en nada. La velocidad del tránsito, de la misma forma que la aumentaron, enviando un proyecto directamente a ambas cámaras, deberían disminuirla. Ese aspecto es el más importante y en el actual pre proyecto no se encuentra. Tal y como está la propuesta, la realidad es que no se van a generar muchos cambios”, afirma Felipe Araos.
Otro de los puntos negativos que considera el pre proyecto, a juicio de Araos, es la modificación del espacio al que tiene derecho un ciclista, porque “nos quita el derecho a usar una pista completa de la calzada y ahí, evidentemente, estamos perdiendo metraje en la calle”.
Lo preocupante, sin duda, de esta modificación, es que la última se hizo en 2004; cuando se agregó la obligatoriedad del casco. “Hay que ver qué tanta presión podemos hacer las agrupaciones, en especial, en entregar una contrapropuesta, porque es ‘la’ oportunidad que tenemos de modificar la Ley de Transporte y no tener que volver a esperar 10 años más. Por eso es tan importante incorporar la reducción de velocidad urbana ahora, ya que después no vamos a tener posibilidad de incorporar este tema”, enfatiza Felipe Araos.

Movimiento Furiosos Ciclistas

Fue por medio de la clásica nota veraniega –de relleno- de los medios televisivos, que Felipe supo de los MFC: “yo estaba en el colegio en esa época y andaba en bicicleta, pero sin saber mucho del tema. Llegué de vacaciones a Santiago, me metí a la página web de los Furiosos Ciclistas, me enteré de las cicletadas y empecé a participar en ellas. Además, supe que habían asambleas todos los miércoles, así que decidí asistir con un compañero de curso. De a poco me empecé a involucrar, a ir a los talleres de mecánica y me incluí en el grupo que iba a reparar bicis a distintas poblaciones. Luego fui adquiriendo responsabilidades en las cicletadas”.
Si bien comenzaron exigiendo ciclovías –básicamente-, Araos cuenta que con el paso de los años, la idea fue mutando, “ya no se trataba sólo de mejor infraestructura, sino que se nos respetase como un actor más en la calle. Luego vino una segunda mirada, que nos hizo reflexionar un paso más allá de la bici y que es hablar de ciudades justas para todos”.
Opuesto a lo que la mayoría conoce del Movimiento Furiosos Ciclistas, parte importante de los postulados de esta organización, es la inclusión del peatón, en el entendido de que la ciudad es de todos y que la debemos recuperar para las personas. ¿Cómo? “Impulsando cambios para que el automóvil deje de ser el rey, que las autoridades se pongan los pantalones y no sigan permitiendo que la industria automotriz siga destruyendo la ciudad”, afirma Felipe Araos.
El MFC, es un movimiento que, de manera permanente, se comunica con las diversas autoridades involucradas, para discutir, criticar, proponer ideas, diseños, planificaciones y campañas. Ahora último, cuenta Felipe, “hemos tenido acercamiento con la Intendencia Metropolitana, los ministerios de Vivienda y Urbanismo, y de Transporte, además de diversas municipalidades. En paralelo, estamos participando en la formación del Colectivo Ciclista Metropolitano MuéveteStgo, donde consensuamos y trabajamos temas en conjunto con más personas y organizaciones que buscamos lo mismo: una ciudad mejor, con la mirada del ciclista. Desde esta tribuna se han abierto un montón de puertas (y ventanas) para trabajar con autoridades en varios temas, dado que la bicicleta logró estar sobre la mesa de quienes deciden”.

Ciudad

Ante la pregunta si le gusta su ciudad, Felipe, fiel a su honestidad, confiesa: “Me gusta, pero le cambiaría la cantidad de autos y que hubiera menos calles rápidas. Desde que me movilizo sólo en bicicleta, me doy cuenta de que las micros pasan metidas en tacos provocados por los automóviles, entonces, ¿cómo va a funcionar bien el transporte público si andan lento porque hay demasiados automóviles? Las autoridades siempre han privilegiado el uso del automóvil particular y ahí está el problema. El punto es que hay mucha gente que pone plata en la industria de automóviles y que no le va a gustar que se desincentive su uso. De hecho, no les está gustando, porque muchos pagan estudios mula para que salgan en los medios de comunicación, en contra de los ciclistas y a favor de los automóviles. Basta con ver la publicidad de los automóviles que está presente en la mitad de las páginas del día domingo, en todos los diarios”, enfatiza Araos.
Lo que falta, a su juicio, es una campaña de verdad por parte del Estado, con presencia en medios de comunicación, porque finalmente “la gente compra lo que dice la televisión o lo que dicen los diarios. Entonces cuando nos pongamos de acuerdo con una campaña que le diga a la gente que puede hacer trayectos cortos en otros medios, como la bici: las personas se van a dar cuenta de que se puede. Ahí está el trabajo que debe hacer el Estado, nosotros no podemos estar gritando con un megáfono, para convencer a las personas, el apoyo tiene que venir de más arriba.

Organizaciones ciclistas que más aportan

Me encanta la pega que realiza Mujeres Arriba de la Cleta (Macleta), son tremendas. He podido colaborar un par de veces con mis conocimientos mecánicos (básicos) ayudando a reparar las bicicletas de la escuela y dando alguna charla sobre mecánica y componentes de las bicis a las alumnas.


¿Qué le dirías a las personas que ven de modo negativo la Cicletada del Primer Martes?
Que no le crean todo a la prensa, que miren quién financia la publicación y nos pregunten, nos conozcan. La cicletada es el hito de pedaleo urbano más importante de Chile. En ningún otro lugar del mundo llegan 6.000 personas a pedalear, menos un martes en la noche.
Con la cicletada hemos logrado que la gente ‘de a pie’ hable de la bicicleta. Para bien o para mal, el tema está en la mesa. Se genera debate. Los ciclistas ya no somos invisibles y eso no tiene nada de negativo.
Como todos, seguro que hemos metido la pata alguna vez, equivocándonos con la elección de alguna ruta o la reacción frente a algún automovilista enojado pero, en la actualidad, nuestro trabajo con las cicletadas es junto a la Intendencia, Carabineros y el Ministerio de Transportes, quienes mensualmente aprueban la ruta y nos otorgan apoyo policial en los cruces. El recorrido lo publicamos con anticipación, justo para informar a quienes pudieran verse afectados y para que algunos asistentes se sumen en el trayecto. Todo positivo.

 

Fotos > OJOPARLANTE

About The Author

Daniela
Periodista

Ciclista urbana que cree en la bicicleta como una herramienta de cambio para ciudades a escala humana. Periodista apátrida, con síntomas de una dislexia no diagnosticada y editora general de New Indie.