La bici te lleva a lugares que el transporte público no llega y aporta a una ciudad más democrática

¿Qué te motivó a optar por la bicicleta como modo de transporte en tus viajes cotidianos y qué beneficios te ha otorgado?
La bicicleta es parte importante de mi vida y de mi historia familiar. Mi papá siempre la ocupó como medio de transporte. Vivíamos en una población en la Florida y el transporte público era de mala calidad. Mi papá nunca tuvo auto y nos decía que uno no puede comprarse uno si te gusta carretear. Con los años empezó a vender helados y confites afuera de mi colegio como un segundo trabajo y se compró un triciclo para mover la mercadería. Yo me juntaba con mis amigos a la salida en una villa cercana que se llama La Tauro y cuando él regresaba a la casa me subía en el triciclo y regresábamos juntos a casa.

Mi mamá también disfrutaba de la bici, salía todos los días del verano a dar una vuelta en bici pasa pasar el calor y a veces iba a la feria. Una de las pocas ventajas de vivir en casa chica es que te acostumbras a disfrutar del espacio público y a buscar lugares para meditar sobre tu día a día.

Así aprendí a moverme en bicicleta sin restricciones: para ir a ver a mis tías que vivían cerca o dar vueltas cuando necesitaba relajarme. A veces visitaba amigas que vivían cerca. Siempre fue una opción rápida y barata.

Sin embargo fue hace como 12 años que decidí ocupar la bicicleta de manera más sistemática como medio de transporte, me cambié a Providencia y estudiaba en el campus Lo Contador de La Católica. Trabajaba en un diplomado y terminaba tarde y solo quería llegar rápido a mi casa. La opción más directa y rápida era mi bici, sino debía caminar 15 minutos, tomar el metro y después una micro. Con la bici era más rápido.

Nunca fui deportista, pero andar en bicicleta me enseñó a sentirme mejor con mi cuerpo y a ejercitarme a diario, ahora no imagino viviendo de otra manera.

La bici te lleva a lugares que el transporte público no llega, siempre ocupe por necesidad: tenía poco dinero y quería moverme más, pero a medida que me fui acostumbrando me regaló mucha libertad y me empezó a llevar cada vez más lejos.

¿Hace cuánto tiempo te mueves en bicicleta y cuáles son tus recorridos habituales?
Hace 12 años que me muevo habitualmente en bici, a todos mis lugares de trabajo he llegado en ella. Hace 5 años me compré esta chanchita que es mi mejor amiga. Nunca había tenido una bicicleta 0 km, siempre había heredado o compartido bicicletas con viejos y hermana.

Cuando decidí comprármela la vida me cambió, la propia bici me hizo moverme más y tratar de ocuparla en el mayor número de ocasiones posibles.

Ahora voy a trabajar, a visitar a amigxs, a recorrer los parques públicos de Santiago, me atreví a subir al cerro y al comprarme una alforja empecé a recorrer la vega y supermercados sin necesidad de pagar un taxi. Los fines de semana salgo a recorrer Santiago o voy a visitar a mis papas a La Florida, descubrí que con la energía de tu cuerpo puedes moverte a distancias insospechadas.

Ahora vivo en el barrio Lastarria, y en parte lo elegí porque desde ahí me puedo mover a cualquier parte de Santiago en bicicleta. Las ciclovías que se han ido incorporando me han permitido recorrer distancias inimaginables y mi radio de movimiento se extendió por completo.

evelyn_vicioso--new_indie2

evelyn_vicioso--new_indie3¿Qué accesorios sueles llevar contigo cada vez que te movilizas en bicicleta? Y ¿cuál es tu estrategia para desplazarte a través de la ciudad?
Siempre salgo con mi casco y mis luces, para mí son parte de la bicicleta. Aunque para mí el accesorio más importante es la alforja.

Te permite llevar cómodamente tu PC y el candado, puedes ir a la feria, me permite llevar el reciclaje a otras comunas y en invierno me permite llevar ropa de abrigo para no transpirar en los trayectos. En mi último trabajo traía todos los jueves la compra de frutas y verduras, era un aliciente para comer mejor y más sano.

Mi estrategia como urbanista es conocer Santiago con las ventajas que te da la bicicleta, cada vez hay más ciclovías – independiente de la calidad – cada año somos más visibles y los automovilistas ya no pueden ignorarnos en la calle. Cada día que pasa estamos más segurxs.

Creo que es importante entender que en el ciclismo urbano, y en la ciudad, todxs debemos manejar a la defensiva. Tenemos que compartir el poco espacio público que tenemos con 7 millones de santiaguinos. Hay que ser consciente que en un accidente el impacto lo recibes tú y que eso es parte de andar en bicicleta, por eso hay que pedalear seguro y respetando las normas para minimizar el impacto y el daño en cada caída.

Busco siempre rutas alternativas para encontrarme con la menor cantidad de vehículos motorizados posible. Cuando no me atrevía a andar por la calzada, me forcé a buscar calles que me dieran seguridad para no estorbar a los peatones en la vereda y sobre todo siempre sumar un nuevo ciclista contándole y acompañando ese descubrimiento diario que es moverte en tu chanchita. Y eso me apasiona, he podido descubrir preciosas callecitas llenas de árboles que hacen que el viaje diario te llene de energía, me siento todo los días un poco turista en mi ciudad.

¿Qué cambios propones para una mejor convivencia entre los distintos modos de transporte en la ciudad? ¿Cómo y a quiénes se podría incentivar, para promover el uso de la bicicleta en la ciudad?
En este sentido soy bastante fundamentalista, por mi experiencia creo que todas las personas independiente de sus clases sociales y género pueden aprovechar las ventajas de pedalear. Mi mamá con 69 todavía sale a dar vueltas en bicicleta y el año pasado conocí a una ex profesora que se jubiló y se atrevió a viajar en bici recorriendo casi 500 km en 10 días. Es un vehículo que te muestra que todo es posible y que tus ganas no tienen límites

Siendo realista, no todos quieren hacerlo, requiere una disciplina y romper mitos y prejuicios que solo se logran cuando disfrutas de un paseo diario. Por eso, pensando en el futuro, creo que los colegios deben facilitar la movilidad para sus estudiantes ciclistas.

En comunas de clase alta y clase media muchos padres van en auto a dejar a sus hijos provocando insoportables tacos, éstos niñxs  se levantan media hora o una hora más temprano para que sus padres puedan dejarlos en el colegio y no entorpecer el traslado hacia su lugar de trabajo. Las jornadas de por sí son extenuantes y estas prácticas agotan aún más el escaso tiempo libre y de ocio de los niñxs. Todo se simplificaría si tanto niñxs y padres confiaran en una movilidad segura y eficiente en el horario escolar.

Si adolescentes y niñxs se movieran en bicicleta tendríamos menos problemas, una ciudad más segura, estaríamos combatiendo la pandemia del sedentarismo y la obesidad infantil y de paso educaríamos a nuevas generaciones con la libertad de movimiento a bajo costo.

Una medida que me parece urgente es restringir el número de autos y taxis en el centro de la ciudad. Vivo en la Alameda y veo a diario la cantidad de vehículos con una sola persona que estorban al transporte público provocando una congestión terrible. En horas punta se detienen en cualquier intersección bloqueando el uso de calles para peatones o ciclistas. Eso no puede ser, así no se incentiva el uso del transporte público y sobretodo se genera una desigualdad en el acceso al espacio público que debiese ser prioridad en una sociedad donde los pobres se tienen que mover casi 4 horas diarias.

La planificación de una movilidad sustentable mejora la calidad de vida de sus ciudadanxs y en Chile necesitamos ser conscientes que muchos de nuestros compatriotas viven en condiciones pésimas. La bicicleta aporta a una ciudad más democrática y permite el movimiento de más personas, debe ser un pilar en la estrategia de salud mental y física de los chilenos.

Hay que jugársela por una estrategia de intermodalidad entre metro, micros y ciclistas. Hay personas que no pueden moverse desde sus poblaciones o villas hasta sus trabajos en bici, pero llegar a una estación de metro o combinar con una micro es perfectamente posible. Lo trayectos son más cortos y en horas punta ese tiempo es valioso para trabajadores  estudiantes.

Necesitamos que el metro incorpore estacionamiento de bicicleta en la mayor cantidad de estaciones posibles – sobre todo en comunas alejadas como Puente Alto o La Cisterna- y no solo en las comunas ricas que concentran la mejor infraestructura pública del país. Es posible incorporar alternativas para fomentar la bicicleta en el trayecto de muchos trabajadores.

Hoy la bicicleta puede ser un gran aliado de quienes vivimos con ella, te permite moverte, mantener tu salud física y mental, te mantiene en relación con tu entorno y te regala más tiempo libre. A mi cada vez me hace cumplir más sueños. Si no fuera por mi bicicleta no conocería la Carretera Austral y no me hubiese atrevido a armar un emprendimiento cletero. Para mi es el mejor invento de la vida moderna y espero que cada día más personas puedan disfrutar de sus beneficios.

Evelyn Vicioso Moyano
Socióloga, Urbanista y Activista de la Sociedad Civil
36 Años
Comuna de Santiago – Chile

One Response

  1. Mauricio

    La bici ha sido clave en la movilidad de las economías familiares. Piensa que hace 40 años no existían los carriles para las bicis ni en sueños y muchos emprendedores en ese tiempo desarrollaban sus pequeños negocios en cleta. Incluso, gran parte de su éxito obedecía seguramente a que la bici los hacía siempre presentes, cercanos y en cierto modo confiables.
    Me gustó.
    Sigan en esa bici!
    Mao

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