Comencé a usar la bici por necesidad más que por opción.

¿Qué te motivó a optar por un modo de transporte no motorizado en tus viajes cotidianos?
Al principio mi motivación para usar la bicicleta como modo de transporte cotidiano fue por motivos económicos, es decir, tenía la necesidad de moverme por causa de estudio y laboral, pero no tenía presupuesto suficiente para cubrir todos mis desplazamientos en transporte público, ni el tiempo suficiente para perder literalmente en esperar la micro o hacer trasbordos. Fue estando en la universidad que comencé a usar la bici por necesidad más que por opción, y ya cuando terminé de estudiar me di cuenta que me había estado moviendo desde la periferia a pleno centro de Santiago sin problemas, y que por tanto podía continuar usando la bici en mi vida laboral, incluso cuando ya tuviera más ingresos para transportarme en otros modos, la eficiencia de mis tiempo de traslado en bicicleta me motivaron a continuar usándola de por vida.

¿Hace cuánto tiempo te mueves en un modo no motorizado y cuáles son tus recorridos habituales?
Partí usando la bici como modo de transporte desde hace 20 años, cuando me regalaron mi bicicleta de adulta a los 15, y nunca más me bajé ni me cambié de modo mientras viví en Santiago, ni siquiera cuando fui mamá, al contrario,  desde que soy mamá de Emiliano que empecé a usar la bicicleta mucho más seguido. Ahora que vivo en la Ciudad de México la sigo usando, aunque acá es mucho más peligroso así que he reducido mis viajes a lugares más cercanos y menos peligrosos, como son viajes dentro de Coyoacán que es la delegación (comuna) donde vivo y donde me muevo bastante, también voy en bici hasta mi lugar de estudio que está camino al Ajusco, son 7 kilómetros de pura subida, pero me voy por una ruta relativamente tranquila y segura. Los fines de semana que tengo más tiempo, o cuando cierran las calles sólo para las bicis me voy pedaleando hasta el centro, la Roma o la Condesa por Av. Insurgentes, y otras veces salgo a “rodar” con grupos de ciclistas de Coyoacán; con ellos he conocido bastantes lugares del DF, porque hacen rutas largas y variadas. Pero en general, yo me muevo en bicicleta por el sur del DF, que es muy bonito y entretenido, aun cuando no deja de ser peligroso.

¿Qué accesorios sueles llevar contigo cada vez que te movilizas en tu medio no motorizado? Y ¿cuál es tu estrategia para desplazarte a través de la ciudad?
Bueno, en Santiago no llevaba mucho accesorio, más que los básicos de seguridad, casco y luces, pero acá en el DF tuve que cambiar completamente mi estrategia de movilidad porque acá la cosa es ruda: hay muchos autos, cualquiera puede sacar una licencia de conducir, es decir todos conducen muy mal, las leyes del tránsito son super distintas a la normativa chilena (permisivas diría yo), además de que las calles están construidas en pendientes súper inclinadas, sin señalización vial, tienen muchos baches y rejillas de alcantarillado, y el clima va desde un sol intenso por la mañana hasta una lluvia tropical y con granizos en un mismo día, así que lo primero que tuve que hacer fue comprarme una bicicleta de montaña con buenos frenos (de disco), amortiguadores y liviana (de aluminio). Dentro de los accesorios tuve que incorporar más luces, chaleco reflectante, un buen casco y ropa para la lluvia (impermeable). Respecto a mi estrategia de desplazamiento en la ciudad, lo que hago usualmente es irme por rutas alternativas a las calles principales donde el tráfico es bravo. Lo bueno es que acá la bici está integrada a otros modos de transporte como el metro (sólo los domingos) o puedes dejarla estacionada en los paraderos de metrobus o de micro y desplazarte intermodalmente, entonces cuando tengo que ir más lejos o en direcciones distintas dentro de un mismo día, me muevo intermodalmente.

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¿Qué cambios propones para una mejor convivencia entre los distintos modos de transporte en la ciudad (motorizados y no motorizados)? ¿Cómo y a quiénes se podría incentivar, para promover el uso de modos de transporte no motorizados en la ciudad?
Para una mejor convivencia propondría definitivamente mayores facilidades para una intermodalidad, porque sólo en la medida que un individuo experimenta el uso de otro modo, toma conciencia de él, y por tanto aprende a respetar e incluso cuidar las distintas opciones de movilidad. Es decir, para un automovilista que jamás ha andado en bicicleta es difícil poder visualizar la fragilidad de ese medio de transporte entre los motorizados, y tiende a ser menos respetuoso que un motorizado que ha estado en el lugar del otro (peatón o ciclista); y como conoce las dificultades y riesgos a los que se expone, toma conciencia de su conducta vial respecto a un modo no motorizado u otro motorizado.
En general, en Chile es difícil poder bajar del auto a un automovilista, o subir a una señora adulta a la bicicleta si el incentivo de este medio no va acompañado de una política pública, en este caso ciclo-inclusiva, que vaya de la mano no sólo con una mejor infraestructura en términos de seguridad vial,  sino que por sobre todo con las necesidades de los diferentes perfiles de usuarios (estudiantes, trabajadores, mujeres, niños, ancianos, residentes de la periferia, residentes del centro, pobres, ricos, etc). Es decir, aun cuando el uso de la bicicleta sea transversal, su incentivo debe hacerse diferenciando las necesidades de sus diferentes usuarios, ciclo-incluyendo a todo el universo ciclista, no podemos pensar sólo en los jóvenes sin hijos que viven en el centro como usuarios, tenemos que brindar la oportunidad a toda la población de ser usuarios de la bicicleta con toda la seguridad y eficiencia que ellos necesitan. A mi parecer, y bajo lo que he investigado sobre el tema, hay una demanda no cubierta dentro de la población ciclista que es la población infantil y estudiantil. Sería excelente partir por ellos, de modo que su uso se vuelva un hábito no sólo recreacional, sino como modo de transporte, incluyendo educación vial en la escuela, e incentivando a los padres a que usen la bicicleta para ir a dejar a sus hijos al colegio (hora punta), siempre que la distancia y el número de niños lo permita. Ahora si este uso además se complementa con otros modos, sin duda alguna que mucha más gente lo usaría. INTERMODALIDAD, a eso me refiero.

Claudia Arellano Yévenes
Geógrafa. Investigadora en temas de ciudad y movilidad.
35 años
Ciudad de México, México

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