Recicleta partió en el año 2009, del cruce de dos simples ideas: fomentar el reciclaje e impulsar el uso de la bicicleta para mejorar la calidad de vida de las personas en la ciudad.

La idea era simple. En Chile, según algunos estudios, el 75% de los hogares tiene al menos una bicicleta, pero están abandonadas en patios, balcones y bodegas. Entonces qué mejor que pedirles a aquellas personas que nos entregarán sus bicicletas y regalarlas a quienes desean andar en ellas, pero por alguna razón no pueden conseguir una. Eso era, poner directamente gente a pedalear.

Cinco años después, nuestras principales ideas siguen vivas, pero a través de múltiples formas. Ya no sólo reciclamos bicicletas y las regalamos, sino que vamos a comunidades, colegios, centros de acogida y parques a recomponerlas. A los más interesados, les enseñamos cómo repararlas mediante nuestros talleres de mecánica de bicicletas impartidos en tres niveles: básico, intermedio y avanzado, donde los participantes aprenden a personalizar su bicicleta para un pedaleo más cómodo y seguro, a diagnosticar problemas y a repararla mediante procesos más complejos, entendiendo de rodamientos, lubricaciones, limpiezas, etc. De esa forma, ya no tienen que gastar dinero, ni depender de nadie para poder trasladarse.

El próximo año Chile tiene la suerte y el honor de ser la quinta sede del Foro Mundial de la Bicicleta (FMB5). Miles de personas vendrán de otros países para soñar, conversar, aprender y mejorar nuestras ciudades. Este año, la frase que define al foro es “Energía Humana, Poder Ciudadano”. De seguro es una expresión que le hace sentido a todo el mundo y que representa lo que muchas personas y organizaciones  sentimos. Pero este simple mensaje representa justamente dos de las ideas más importantes de Recicleta; la primera, la energía humana, que es la que menos contamina y la que permite mayor sustentabilidad para moverse en distancias cortas y medianas. El reciclaje por sí sólo no basta, debe ir acompañado de cambiar el cómo usamos la energía y de dónde la obtenemos. Reivindicar la energía humana para el transporte, es vital.

Y aunque suene muy político, la segunda tiene un componente muy práctico para nosotros. Entregar bicicletas a la gente que no tiene, sirve (y mucho), pero sólo hasta que éstas se estropean y dejan de usarlas. Llevar la bicicleta a un mecánico es demasiado costoso para algunos, otros desconfían porque no entienden de mecánica y temen ser estafados. Por ello, hoy estamos muy enfocados en enseñar a la gente a reparar y mantener sus bicicletas. Pero cuando eliminas el obstáculo de mantener operativa la bici, lo único que te detiene es la falta de infraestructura o las leyes mal diseñadas. Ahí es cuando la gente hace política y exige cambios. Y cuando los cambios vienen de la ciudadanía son verdaderamente duraderos.

No creemos que en cinco años más Chile sea como Holanda. A ellos les tomó 50 años. Pero sabemos que esto sólo va al alza y que no es una “moda pasajera”. Esperamos que en unos años, cualquiera que necesite o quiera tener una bici pueda conseguirla con poco esfuerzo. Estamos trabajando para replicar nuestra iniciativa y permitir que cualquier persona que quiera aprender de mecánica y ser independiente pueda lograrlo. Queremos hacer aparecer más talleres vecinales en otras comunas, queremos que talleres de vecinos arreglen las bicis de otras personas y que enseñen a otros a arreglar sus bicis. Ciudadanos enseñando a otros ciudadanos a mejorar su vida es cambiar nuestra cultura de una forma muy potente.

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El próximo año es el FMB5, pero no es simplemente un conjunto de conferencias orientadas a gente “loquita por la bici”, que le gusta correr o que le gusta la mecánica. Es por sobretodo, una instancia de reimaginar nuestras ciudades desde la escala humana. Un espacio para ver lo que el resto del mundo hace para dejar de diseñar ciudades para las máquinas y pensar en los seres humanos. Es un espacio abierto a todos para ver que es posible soñar con un Santiago distinto, con un Chile distinto. Que el mundo que tenemos es así porque así lo hemos construido, pero que también tenemos el poder de cambiarlo.

Puede que a uno no le guste andar en bici, o no lo necesite, o no pueda. Pero que el número de viajes en bici y a pie crezcan, mejora sustancialmente la vida de todos, ya sea que andemos en automóvil o transporte público.

About The Author

Alejandro Vera

Soy ingeniero en computación y me apasiona el encontrar maneras de transformar Santiago en una ciudad más amable con sus habitantes. Fundé Recicleta para llenar de bicicletas las calles, porque una ciudad con más bicicletas es una ciudad con menos contaminación y más sustentable.

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