Estando en ambos roles, he aprendido que ser peatón y ciclista, a la vez, permite una ventaja única: entender las situaciones o conflictos que a menudo ocurren en nuestras calles, desde una perspectiva empática con el otro.

Hace unos días me preguntaron si era ciclista, a lo que respondí que sí, pero no todos los días. Con una mirada extrañada y un dejo de superioridad, me aclararon que los ciclistas son los que hacen todo en bicicleta y la usan todos los días; por tanto, que yo era peatón.

Dichas afirmaciones, la verdad es que me tomaron por sorpresa, e intentando evitar una discusión en un momento no propicio, decidí no discutir dicha sentencia. Sin embargo, me dejó reflexionando: ¿por qué no se puede ser ambos?, ¿por qué hay que elegir un bando?

Si hay algo que disfruto es ser flexible, independiente y moverme a distintas velocidades. A veces, a horas de congestión, tengo el privilegio incomparable de poder dar una caminata por calles interiores, acortando camino y descubriendo los rincones de mi barrio que, de otro modo, no podría recorrer. En otros casos, la bicicleta me da una libertad de movimiento única, acompañada por esa brisa que nos hace disfrutar el momento.

Estando en ambos roles, he aprendido que ser peatón y ciclista, a la vez, permite una ventaja única: entender las situaciones o conflictos que a menudo ocurren en nuestras calles, desde una perspectiva empática con el otro. Al igual que observar las actitudes de otros y cuidar las propias, ya sea que vayamos a pie o en bicicleta.

En lo personal, me ha permitido tomar el viaje en bicicleta como eso: un recorrido libre y no una carrera de obstáculos, donde finalmente el más perjudicado puede ser mi otro yo: el peatón. Es en esta relación de empatía y respeto, de hábitos y costumbres, como usar calles y ciclovías, evitando la vereda, disminuyendo la velocidad y descendiendo de mi bicicleta en lugares de alta afluencia de público que, para mí, adquieren una importancia tremenda y dan sentido, no sólo a una forma de transporte, sino a una forma de vivir y ver la vida.

Ser peatón me ha hecho mejor ciclista, porque como dice sabiamente el viejo refrán, que nunca pasa de moda: no hagas a otros, lo que no te gusta que te hagan a ti. Eso, parte por el respeto.

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Sole
Arquitecta

Arquitecta | Master in #Sustainability @UmeaUniversitet | Docente @ArquitecturaUDD | Secretaria @CAJ_CoArq | Tengo Fonasa, soy peatona y ciclista.

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