La bici me ha enseñado que casi no hay límites

Qué te motivó a optar por la bicicleta como modo de transporte en tus viajes cotidianos y que beneficios te ha otorgado?
Conocí la bici urbana cuando estudiaba Diseño, andaba en micro y nunca tenía plata. Un mes ocurrió que compré tantos materiales, que tuve que buscar vías de ahorro y le pedí la bici a la persona con quien vivía. Un compañero-vecino más cletero me pasó a buscar y emprendimos un calmado y cauteloso viaje veredista que nos hizo ahorrar 10 minutos de trayecto a la U, la plata del pasaje, y ese frío y estrés que nadie desea. Ahí nació Chocapic: no había retorno de tal maravillosa experiencia y la replicamos varias veces. Un año más tarde me compré una bicicleta bien piñufla, que la apodé Baltazar. La fui arreglando de a poquito y me acompañó por más tres años. Con ella hice la hermosa transición vereda-calzada y me convertí en activista.

En estos 8 años la bici me ha enseñado que casi no hay límites. Me enseñó el activismo, el cansancio-feliz, la compañía, la catarsis, la terapia antiestrés y la eficiencia del transporte. Y ¿por qué no? Una identidad entretenida de la que cuesta desprenderse.

Bonus track: Puedes usar tacones y verte fabulosa sin cansarte ni torcerte un tobillo.

¿Hace cuánto tiempo te mueves en bicicleta y cuáles son tus recorridos habituales?
Van más o menos ocho años desde que conocí la bici urbana. Mis recorridos habituales son de la casa al trabajo: es una distancia corta, como 10 cuadras. No obstante, a donde pueda ir con mi bici, lo hago. Mis tramos van desde las cuatro cuadras, hasta 15 o 20 kilómetros. Mi horario favorito para pedalear es de noche.

ariela_munoz-New_indie2

ariela_munoz-New_indie3¿Qué accesorios sueles llevar contigo cada vez que te movilizas en bicicleta? Y ¿cuál es tu estrategia para desplazarte a través de la ciudad?
Soy de la cultura cargo, pero en miniatura. En las cuatro bicicletas de uso urbano que he tenido, a todas les chanto un canasto o una parrilla, porque práctica (o cachurera). Lo mismo con las campanitas. Me encantan los accesorios. Ahora uso una plegable y pareciera que se fabricó con la parrilla, porque nunca la saco. Intercalo con una alforja doble y un canasto trasero. Si tuviera que elegir un favorito: alforjas, mil veces.

¿Qué cambios propones para una mejor convivencia entre los distintos modos de transporte en la ciudad? ¿Cómo y a quiénes se podría incentivar, para promover el uso de la bicicleta en la ciudad?
Creo que la convivencia vial nace, primero, desde la voluntad y la autocrítica. Si no somos capaces de ponernos en el lugar del otro y entender cómo podemos mejorar el mundo, estamos lejos de lograrla. Conocer el impacto del modo en que nos movemos es esencial. Para incentivar hay dos nichos súper efectivos: los niños y los estudiantes. Un niño es una esponja y si los crías con una bicicleta, entendiéndola como un medio de transporte y un juguete a la vez, no la suelta más. En el caso de los estudiantes hay un tema de eficiencia, ahorro y comunidad. La comunidad ciclista es amistad y compañerismo, buscar identidades y definir criterios, posturas políticas… La bici es política y la juventud es energía: una mezcla infalible para hacer combustible por el resto de la vida.

Ariela Muñoz Soto
Periodista
27 años
Concepción, Chile

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