El espacio público debe ser utilizado de manera más armónica y respetuosa

¿Qué te motivó a optar por un modo de transporte no motorizado en tus viajes cotidianos?
Principalmente la comodidad de tener certeza del tiempo que me demoraré en llegar a un lugar. Cuando vivía en La Florida y tenía que moverme en la misma comuna, nunca sabía cuánto me iba a demorar, porque el transporte público es muy inestable.
Ahora que vivo en el centro, creo que no aprovechar la cercanía a mis lugares habituales y optar por estresarme con el transporte público –que es mejor que en La Florida-, no sería una decisión muy inteligente.
Además, considero que el ciclismo urbano es profundamente político, sin caer en las prácticas de la política tradicional. Desde una práctica tan sencilla, como cuando los usuarios crecen y las demandas por la democratización del espacio público crecen también, e interpelan al accionar de las autoridades que nos gobiernan a responder a esas demandas.

¿Hace cuánto tiempo te mueves en un modo no motorizado y cuáles son tus recorridos habituales?
De manera intermitente, hace 10 años. Comencé cuando iba al preuniversitario, que quedaba relativamente cerca de mi casa, en el paradero 14 de Vicuña Mackenna. Cuando entré a la universidad, dejé la  bicicleta bastante tiempo, por el miedo a recorrer distancias tan largas todos los días. Hoy la utilizo para moverme entre Santiago, Ñuñoa, Providencia, lugares donde realizo mis actividades y para ir al trabajo todos los días, entre Plaza Italia y la rotonda Pérez Zujovic, bordeando el Río Mapocho.

¿Qué accesorios sueles llevar contigo cada vez que te movilizas en tu medio no motorizado? Y ¿cuál es tu estrategia para desplazarte a través de la ciudad?
Casco, guantes y muchas luces, sin esos implementos me siento muy insegura arriba de la bici y aunque haga el mismo recorrido, sin ellos mi disposición y sensación es muy diferente. Mi estrategia es básicamente andar segura, por recorridos que conozco, respetando siempre las señales de tránsito y los semáforos, por mi seguridad y por los demás usuarios, sean peatones o automovilistas.

alba-casco

mujer-pedaleando¿Qué cambios propones para una mejor convivencia entre los distintos modos de transporte en la ciudad (motorizados y no motorizados)? ¿Cómo y a quiénes se podría incentivar, para promover el uso de modos de transporte no motorizados en la ciudad?
Un cambio básico y de gran trascendencia es mejorar la infraestructura pública disponible para los diferentes modos de transporte. No puede ser que la planificación y la construcción vial estén centradas en el automóvil, dejando de lado los demás modos de transporte, los que deben adaptarse a esta oferta, en desmedro de su seguridad. Esta condición creo que provoca muchos problemas de convivencia, no sólo entre ciclistas y automovilistas, sino también entre ciclistas y peatones, ya que los primeros muchas veces se ven obligados a utilizar el espacio de los peatones, por una infraestructura ciclista absolutamente deficiente.
Otra medida más a largo plazo, es la educación en convivencia vial para todos, entender que el espacio público debe ser utilizado de manera más armónica y respetuosa, y que depende de todos nosotros hacer de este espacio un lugar más amable.
Creo que cualquier persona que no tenga impedimentos físicos, podría utilizar la bicicleta para movilizarse, empezando por trayectos cortos, conocidos y seguros. Estimo que uno de los principales motivos para no hacerlo es el miedo de andar por la calle, a los autos, al cansancio, al calor; y la única manera de quitarse esos miedos es saliendo a la calle, bajarse de la vereda, pedalear una cuadra más cada vez, hasta darse cuenta que no es imposible adoptarlo como estilo de vida y de movilización. 

Alba Vásquez Jiménez
Socióloga
29 años
Santiago, Chile

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